jueves, 5 de diciembre de 2013

Paraísos fiscales

 
El pasado domingo, el programa “Salvados” de La Sexta hizo una especie de investigación en torno a los paraísos fiscales. Mediante entrevistas a agentes que están o han estado relacionados con el mundo de los paraísos fiscales, el colega  Jordi Évole analizó el problema. Entre los protagonistas estaban, entre otros, un inspector de hacienda y un ex banquero que publicó una lista de titulares de cuentas en Suiza.

Respecto a Évole, creo firmemente que es muy bueno en lo que hace, en cada entrevista consigue llevar la conversación a su terreno, sacando las conclusiones que ya llevaba pensadas a éstas (además siempre tiene la opción de suprimir las partes que no le interesen).

El programa que comento del domingo pasado es un claro ejemplo de ello. Évole consiguió hacer un programa de casi una hora de duración en torno a los paraísos fiscales sin nombrar ni una sola vez la palabra capitalismo. Sin duda muy meritorio. El presentador logró dar así su propio enfoque del asunto. Por lo que yo le entendí , la raíz del problema son algunos entes con un poder económico muy elevado que le han echado cara para aumentar (o mantener) su riqueza. Demagogia barata.

Los paraísos fiscales son países que tienen políticas tributarias favorables para los capitales provenientes del extranjero. Son países que permiten abrir cuentas bancarias o sociedades a inversores extranjeros, lo que permite bien ocultar ingresos procedentes de actividades ilegales o bien ocultar ingresos que, siendo legales, deberían haber sido declarados ante el estado de origen. No tienen, por tanto, ninguna actividad productiva como objetivo. Por su parte los residentes del  país están obligados al pago de sus impuestos como en cualquier otro el país del mundo, solo los extranjeros gozan de la exención. Además de esta principal característica, estos países se apoyan en una serie de condiciones que hacen posible y refuerzan estas políticas que tienen como objetivo atraer capitales extranjeros.

Para empezar en los paraísos fiscales existe el secreto bancario, se trata de una norma que prohíbe al banco o a la institución financiera suministrar información de sus clientes a terceros, incluso aunque estos sean administraciones públicas o tributarias. El secreto bancario se refiere a todo tipo de datos personales y económicos, incluyendo depósitos, número de cuentas o transacciones. De esta forma se facilita mucho la labor de quien blanquea dinero o de quien evade impuestos.

Además del secreto bancario los países en cuestión constan de otro tipo de facilidades para sus clientes. Los trámites para abrir una cuenta, por ejemplo, son muchos más rápidos y fáciles que en el resto de los países. También suelen contar con un amplio servicio de asesoramiento legal, fiscal y de contabilidad. Por otra parte también suelen ir acompañados de una amplia oferta turística, suelen ser lugares bien conectados y con actividades ociosas para el inversor. También se fomenta la estabilidad política y monetaria, nadie invertiría en un país con inflación o golpes de estado.

En definitiva son todo facilidades para quien tiene dinero (y quiere más).

Y os preguntareis ¿pero esto para qué lo hacen? Habitualmente son países  de pequeña dimensión, con pocos recursos naturales y con una industria débil. Así pues se aferran a estas políticas para atraer divisas extranjeras, la industria financiera es quien les saca a flote.

En el otro lado de la moneda están los países de los que proceden los capitales que van a parar a estos oasis fiscales. Para ellos es un problema, una fuga de capitales y una disminución de recaudación para las instituciones publicas. Según Tax Justice Network, el dinero de los impuestos evadidos a través de paraísos fiscales supera los 255.000 millones de dólares anuales. Por lo tanto en el panorama internacional se mira a los paraísos fiscales como a ese compañero de clase que siempre se pasa de listo. Esta situación se agrava en esta época de crisis como luego veremos.

La etiqueta de paraíso fiscal es una fama no deseada por los países, etiqueta de la que intentan librarse, y muchas veces lo consiguen. Y lo consiguen porqué es la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) quien diseña estas listas oficiales de los paraísos fiscales, y en muchos casos son decisiones que responden a intereses políticos de la propia organización. Pero son muchas las listas creadas por diferentes organizaciones de diferentes paises.

Este sería un mapa orientativo:


 
¿Cuál es la solución?

No le voy a quitar su parte de razón a Jordi Évole. Si todos tuviéramos unos valores éticos y no existieran esos agentes que él señala como culpables nadie blanquearía dinero. Pero creo que el problema va mucho más a fondo.

Actualmente las principales acciones están yendo dirigidas a ejercer presión sobre los gobiernos de los paraísos fiscales, para tratar de conseguir que recorten sus leyes. Pero a la vista está que no son medidas eficientes, que cada día es mayor la cantidad de dinero que se fuga por estas vías. No son medidas que realmente busquen erradicar el problema.

Los paraísos fiscales son una consecuencia del sistema económico capitalista, una consecuencia de la desregularicación económica. La globalización y liberalización de los mercados internacionales acompañada de la falta de una institución reguladora de la economía fiscal es lo que realmente hace posible que los paraísos fiscales sigan funcionando.

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